Los tiempos han cambiado y los alumnos también. A los docentes les cuesta cada vez más que sus estudiantes los escuchen y se rinden ante la falta de atención, que se perfila como uno de los principales desencadenantes de los retrasos en el aprendizaje.
Una característica, no todos, especial de algunos grupos, es la dispersión, es decir la dificultad en centrar la atención y mantenerla durante un periodo relativamente largo. No abordaré lo referido a déficit atencional, no es de mi especialidad, sino los casos comunes. Ello se atribuye a diversas causas como problemas familiares, situaciones socioeconómicas, problemas de conductas y la combinación de todo ello.
No hay docente que no esté pasando por esta situación, ni alumno que no esté padeciéndola. Ante un índice elevado de fracaso escolar lo fundamental es reducir el desencanto de los alumnos por los estudios, es indispensable en el sistema educativo. Las nuevas formas de pensar, el tiempo de ocio, está condicionando su actitud ante el aprendizaje (TV, internet) los acostumbra a estímulos y respuestas rápidas. Muchos docentes se han quedado con la tiza y el pizarrón ante alumnos criados en la era tecnológica.
La deserción, es el mayor flagelo que sufre la escuela. Pero qué pasa con los chicos que están presentes en el aula pero no aprenden? Valoran el colegio pero no como instancia cognitiva, lo que sucede allí no modifica en nada su cabeza. El mayor riesgo de esta situación, suele ser la antesala del abandono definitivo. Esto suele traer aparejado, los diagnósticos apresurados y rotulados "déficit atencional" y derivaciones sin fundamento suficiente.
Los estudios realizados recientemente han demostrado que las nuevas tecnologías han impactado en la concentración de los chicos y jóvenes, reduciendo a" MEDIA HORA" de atención sostenida. Tampoco el sistema no presta atención a la heterogeneidad, y una adecuada organización del tiempo y el espacio escolar. Será necesario que los alumnos aprendan hábitos de estudios en el seno familiar. Es indispensable la capacitación de los docentes para darles herramientas para que puedan crear estrategias que atraigan a los alumnos.
El tipo de vida actual ofrece mensajes contradictorios a los alumnos, por un lado, aprenden que el éxito y el dinero no tienen que ver con el esfuerzo, y por otro lado, la escuela insiste que los resultados se miden con la dedicación y el trabajo, hecho que no lo pueden lograr, sin el acompañamiento de la familia.